Rastrillada:Huella o rastro más o menos visible, que en el suelo firme y sobre el pasto dejan la huella de una caballería, las plantas de un cuadrúpedo cualquiera, o las ruedas de un vehículo en las zonas o caminos poco frecuentados. Ella constituye una fuente preciosa de informaciones para nuestros afamados rastreadores. Dr. Lisandro Segovia. Diccionario de Argentinismos. 1911.-

martes 24 de mayo de 2011

Lecturas compartidas

“Un arreo en la noche – Allá en el pago del vecino”.

Ambrosio J. Althaparro

Cuenta el autor que estaba una noche la peonada de una estancia terminando de churrasquear en la cocina del personal, cuando oyeron el ladrido de los perros, lejos de las casas, en forma desganada pero insistente.

Debe venir un arreo, dijo uno saliendo al patio.

Alguno que viene cantando por el camino, agregó otro, saliendo también.

Poco a poco se fue aumentando el grupo de los de afuera, los que en la noche oscura en que no se veían ni las manos trataban de descubrir qué era lo que anunciaban los perros.

El oído acostumbrado de los hombres de campo y su gran poder de deducción fue supliendo a otros datos para saber de lo que se trataba.

De pronto alguien creyó haber oído un cencerro y pocos segundos después lo confirmó otro de los del grupo, asegurando que eran dos.

Ya empezaba la imaginación a construir el panorama de un arreo en la noche y aguzando el oído en esa orientación pronto se oyó, aunque lejano, el grito característico del resero y casi enseguida algún mugido.

No había duda que se acercaba una tropa por el camino real, que pasaba a pocos metros, y a breve plazo daría con su nota de sonido un rato de animación a la habitual quietud de la estancia, en el silencio de la noche.

Arreo grande –afirmó el viejo capataz- porque vienen como seis o siete tropillas; se oyen tres cencerros, dos campanillas y uno o dos tachos. Una de las campanillas ha de ser de plata.

Son novillos –sentenció otro y ante una insinuación de duda, replicó- si fueran vacas se oirían más balidos.

Vienen de lejos, porque marcha muy entablada la hacienda, y se va sola. Casi no se ha oído el grito de “güeya… güeya…”.

Aunque la oscuridad de la noche no permitía distinguir ni los bultos de los que pasaban ya frente al grupo de observadores, podíamos estar seguros que se trataba de un arreo de unos 600 vacunos; que eran novillos y que traían una marcha de muchas leguas.

Como iban para el norte, era probable que llevaran destino a los corrales y esta suposición se convirtió en una presunción más fundada pues el mismo viejo capataz, a quien se reconocía mucha autoridad en esta materia afirmó: Es hacienda muy gorda, porque la arrean con la fresca aunque está la noche tan oscura y porque al caminar le suena mucho la pezuña.

Al día siguiente, el primer peón que fue a la esquina, más que por necesidad, por confirmar casi al detalle todos los datos que respecto a este arreo anticipara la deducción criolla; propia de los hombres de campo de mi pago y de mi tiempo.

www.revisionistas.com.ar

domingo 3 de abril de 2011

Lecturas compartidas

Los grandes caciques de las pampas. Ediciones del Candil 1967

Autor: Luis Franco poeta, escritor, ensayista argentino (1898- 1988)

Pág 19. El caballo del desierto

Al alzarse sobre el caballo el indio pampa cumplió una hazaña no vista en ninguno de los pueblos aborígenes de ambas Américas: librarse de la servidumbre, por tres siglos, al menos. No fue por cierto un galardón fácil ni mucho menos gratuito. No fue, en efecto, sin un desaforado juego de pujanza y de lanza cómo el mero recolector de frutos o flechador de peces pudo trocarse en cuatrero millonario, o si preferís, en cazador magno de vacas, mujeres y niños cristianos. Para ello debió comenzar por jubilar la flecha y la macana y dar a la lanza y a las boleadoras un alcance desmesurado, hazaña que supone otra no menos inédita: hacer del caballo un proyectil de guerra.

El gaucho, uno de los más irreprochables jinetes del mundo, no tuvo necesidad de ahorrar caballos y menos de educarlos a fondo. La Pampa verde no era solo el hipódromo sin vallas, sino también el paraíso terrenal del caballo por la abundancia de pastos y de agua, por la benignidad del clima y por la escasez de fieras.

En la pampa india, tan indigente de agua como sobrada de médanos, la cosa era distinta. El caballo no era materia prima para el abuso manirroto. Al contrario, había que cuidarlo, y cuidarlo como a la niña del ojo. Y como vio la ocasión y ventaja de hacer de él el motor de su guerra y su vida, advirtió la forzosidad de someterlo a una educación extremosa de inteligencia y exigencia. El indio se mostró a la altura de su cometido: hizo del caballo lo que no hizo ni volverá a hacer ningún hipólogo del mundo: un proyectil.

El pampa advirtió desde el comienzo que en la disputa con el cristiano por la posesión de las vacas y otras hierbas, la alianza con el desierto era el argumento decisivo. Ahora bien: para derrotar el desfondado e inhospitalario desierto- antes de derrotar al Huinca- era imprescindible proveerse de un caballo capaz no solo de salvar con éxito un medio centenar o un centenar de leguas tan tacañas de agua como de pastos, sino de llegar en condiciones de luchar con éxito y regresar sin demora.

¿Que la exigencia era desaforada y quizás aberrante? Desde luego. Por eso es que el indio debió someter al caballo a un tipo de gimnasia y de educación que duplicase y aún triplicase su poder. Digamos que debió inventarlo de nuevo. He aquí el catecismo de esa hipología analfabeta. 1º) El indio no doma al caballo; lo amansa. Es decir, lo trajina, lo acaricia, lo manosea desde chico; lo habla, lo enrienda, lo ensilla y desensilla sin montarlo. Cuando lo monta, el caballo lo recibe casi como algo esperado no como un trueno en el oído, según ocurre con el caballo gaucho. 2º) El indio galopa al caballo todos los días y en número creciente de horas 3º) No lo hace galopar o trotar sobre lo liso y firme, sino con preferencia sobre los médanos, barriales o vizcacheras, o serpenteando entre caldenes y algarrobos, o repechando y bajando lomas pedregosas. 4º) lo galopa con las patas trabadas, de modo que el caballo aprenda a correar a saltas, a lo guanaco o venado. 5º) Ni el médano, ni el fango, ni la vizcachera lo toman sin aviso ni respuesta. Al revés del caballo gaucho, el del indio no rueda jamás. 6) Con esa gimnasia sin concesión, ni tregua, el caballo indio termina por desconocer la fatiga; puede cubrir distancias que reventarían a tres caballos comunes. 7º) Como se acostumbra por grados a pasarse días enteros sin probar pasto ni agua, no hay ermitaño ni guanaco más aguerrido para el hambre y la sed que el caballo del auca pampeano; también como el guanaco, puede beber agua salada. 8º) Caballo hecho a pasarse horas y días atado a un poste, se queda inmóvil como una estaca allí donde le bajan las riendas; el indio puede alzarse sobre él para examinar el horizonte, usándolo de mangrullo o puede dormitar sobre su lomo como sobre una balsa llevada por las aguas. 9º) Ladeándose sobre un costado para equilibrar la carga, ese caballo puede galopar llevando al indio pegado al otro costado, sosteniendo de su cuello con un brazo y de su cadera con el pie. 10º) Finalmente entre amo y caballo hay una hermandad no lograda por ningún otro jinete. Le hace tragar puñados de sal. Le saja los ollares para que trague más aire y leguas. Le enseña a no admitir otro jinete que su dueño, a galopar suelto a su costado, a entender su idioma mapuche de voces, silbidos y ademanes.

Caballo innumerable, pues, ya que hace de caballo, de mula, de ñandú, de cama, de mangrullo y puede galopar un día y una noche sin comer ni beber, ni rodar. Examen que no aprobaron tártaros, cosacos ni mamelucos.

Se explica, pues que los gauchos, creyeran a pie juntillas que el indio había embrujado a su caballo, pues que enfrentarlo al reyuno de los españoles a al patrio de los criollos era como enfrentar el cóndor al chimango. Y es la explicación central de los éxitos napoleónicos del indio contra la civilización a lo largo de dos siglos.

Todo esto sin olvidar que la economía de la pampa se asentaba decisivamente sobre el caballo: éste le dio su potaje de carne, su brebaje de sangre, su bota de potro, su poncho sobado, su toldo de cuero. Formidable peatón había sido siempre el auca; a caballo pudo ir a dónde iba el viento, de un océano a otro.

No se extrañe, pues, que en la pampa india se vieran pruebas hípicas sin precedentes posibles, como aquella que se dio frente a la sierra de Tinta, contada por el mayor Cronell. El cacique Califao, sorprendido en su toldería por el asalto traidor de los huincas amigos, consigue escapar y partir sobre su zaino pangaré llevando en ancas a su hijo de 18 años, cada cual con su lanza. Se le echan a la zaga algunos de los gauchos más profundos de las pampas del sur… (Pancho, el Ñato, nada menos, entre otros) le bolean el caballo, lo persiguen tres leguas a través de un inacabable lomaje y terminan aplastando a sus fletes: el de Califao sigue como si recién se echara detrás de un ñandú…¿La figura de tamaño caballo? Orejas en pie, ojos como independientes uno del otro, corvejones de guanaco, el cuerpo todo una panoplia de músculos y vasos ingustables de cavador de leguas. Con pencos de esa laya no es mucho que pudiera hacerse un paseíto de cien leguas.

El indio era un viajero casi desnudo de equipaje, cuando no de ropas y montura. Esta liviandad aguijaba la del caballo. Al troncarse en caballero, el araucano desecho maza, escudo y flecha pero no solo acreció hasta los dieciocho pies la estatura de su lanza, y en algunas varas el alcance de sus boleadoras, sino que multiplicó por mil su radio de acción. Ya vimos que el caballo le permitió saltar de la pobre economía recolectora y cazadora a la industria millonaria que era el cuatrerismo en las llanuras del otro lado de los Andes. Se explica pues, que el pampa se sintiera en su caballo, como un rey en su trono “Declara –dijo de él Head- que la actitud más soberbia de la figura humana es cuando agachada sobre el caballo atropella al enemigo”. En todo caso, el espectáculo del malón es de la mejor realea épica, la grandiosidad y el horror lo asisten por partes iguales.

Tiene sesenta u ochenta leguas de profundidad, y arriba como si recién partiera. El auca sabe que su galope no es tan veloz como la bala del Huinca, pero le gana en alcance mil veces. Lo denuncian desde lejos el alerta de los chajás y la polvareda semejante a humo de incendio. Trae de vanguardia el espanto galopante de ñandúes y gamas, liebres y pumas, caballos y perros cimarrones. Y llega con su alarido tartajoso, es decir, palmeando sobre las bocas (el ruido más macabro escuchado en la Pampa) y con ese olor a indio que espanta, como el cascabel de la víbora, a los caballos cristianos. Su lanza que usa gorgorera de plumas, y a la que imprime un temblor vibratorio que suele hacer saltar los sables y los corazones del adversario, infunde un recelo de peste, pero apenas se quedan atrás sus boleadoras, que son lazo, clava y grillete a un tiempo.

En cualquier caso, el malón equivale casi siempre a la seca, la langosta y el incendio juntos. Cuando se retira deja a la zaga la quemazón y la sangre como el sol deja el bermellón del ocaso.

martes 8 de marzo de 2011

Datos de Archivo

RESEÑA HISTÓRICA DE GENERAL GUIDO

Diferencia con el día de celebración de su nacimiento y la fecha real de su fundación

Por Juan Carlos Pirali

La ley de creación del pueblo de General Guido en el ex partido de Vecino data del año 1883 , habiéndose fijado para celebrar ese acontecimiento el 28 de marzo, una fecha que posiblemente por un error en la grafía fue tomada en forma equivocada, pues si se tiene en cuenta el contenido de la Ley Nº 1.629, de creación de doce pueblos, en cuyo texto dice : “Uno en el partido de Vecino, en terrenos de propiedad de doña Cornelia Pizarro”, dicha norma fue sancionada en la Legislatura el 18 de mayo de 1883 y promulgada el 28 de mayo de 1883.[1]

PARTIDO DE VECINO

La extensión de la frontera al sur del río Salado por orden del Director Supremo Juan M. de Pueyrredón, permitió la radicación de pobladores en esa región que estaba dividida en tres grandes partidos: Tandil, Monsalvo y Dolores. Ante esa circunstancia, mediante el decreto del 25 de diciembre de 1839 firmado por el gobernador Juan Manuel de Rosas y su secretario Agustín Dartigós, se determinó aumentar las secciones de ese inmenso territorio que se extendía desde el Salado hasta el Quequén, y como consecuencia de esa decisión nació el partido de Vecino, en tierras que pertenecían al de Tandil, designándose por esa misma resolución del 25 de diciembre a don Francisco Pereyra como primer Juez de Paz de dicha jurisdicción.[2]

El partido careció de un centro poblacional que sirviera de cabecera, por lo tanto, por varios años sus autoridades se establecían en sus propias residencias.

Los trámites para emplazar un pueblo destinado a cabeza del partido de Vecino tuvieron un largo proceso. En 1866, el gobernador Adolfo Alsina hizo reservar para ese fin por medio de un decreto del 17 de abril de ese año, un terreno ocupado por los herederos de Manuel Castaño, ubicado en el extremo sur del distrito. [3]

Ese proyecto con aval oficial no tuvo éxito pero las gestiones continuaron. El 7 de diciembre de 1880 el Ferrocarril del Sud inauguró la estación Velásquez (hoy General Guido) y a su alrededor se nuclearon numerosos vecinos, pero sin respetar un trazado de calles.

Por medio de la citada Ley 1.629 del 28 de mayo de 1883 se autorizó la fundación de un pueblo para cabeza de partido en terrenos de doña Cornelia Pizarro, pero tampoco pudo concretarse en ese lugar, hasta que el 16 de febrero de 1891 el Superior Gobierno de la provincia de Buenos Aires por medio de un decreto, aprobó la autorización para fundar un pueblo con el nombre de General Guido. Esa resolución que llevaba la firma del gobernador Julio A. Costa, decía en su artículo 1º: “Con el nombre de General Guido declárese pueblo, cabeza del partido de Vecino, el núcleo de población formado por terrenos de don Claudio Martín, contiguo a la estación Velásquez del Ferrocarril Sud”.[4]

Esas tierras habían pertenecido a don Carlos Sosa y doña Ezequiela Durán, y fueron adquiridas en 1887 por Martín, quien donó los terrenos para la plaza, edificios públicos, escuela, cementerio y corrales de abasto.

Esta síntesis refleja los hechos más salientes en la historia del partido y pueblo de General Guido.


[1] Leyes del Estado y provincia de Buenos Aires en Biblioteca Municipal de Dolores

[2] Biblioteca de Archivo General de la Nación. Reg. Oficial. Libro 18

[3] Archivo Histórico “R. Levene” de La Plata

[4] Archivo Histórico de Geodesia de La Plata


http://juancpirali.obolog.com

viernes 28 de mayo de 2010

La Dirección de Cultura de Gral. Guido quiere manifestar su enorme satisfacción por la participación de toda la comunidad en los actos previstos para los festejos del Bicentenario de la Patria.
Los festejos se iniciaron con la apertura de salas en el Museo Municipal “Del Vecino” el día viernes 21 a las 18 hs con la presencia del Sr. Alfredo Carrigal y su muestra “Historia del alamabrado” y de los jóvenes artistas maipuenses Agustín Soldatti y Florencia Aspitia quienes presentaron al público presente un mural alusivo al Bicentenario realizado en una de las paredes del SUM del Museo. Se presentó además, parte de los murales realizados por los alumnos del taller que coordinan los artistas.
El día 25, en horas de la mañana parte importante de la comunidad se dio cita en la Iglesia Nuestra Señora de la Merced donde se desarrolló el Tedeum a cargo del Cura Párroco Lic. Jorge Guita. Más tarde, se desarrolló el acto oficial en el Patio de Banderas de la Plaza San Martín, donde se observó una nutrida concurrencia de gente. Allí estuvieron presentes autoridades municipales, educativas, judiciales, eclesiásticas, policiales, representantes de entidades intermedias, directivos, docentes, padres y alumnos de distintos servicios educativos y comunidad en general. Los mensajes estuvieron a cargo de la Inspectora de Educación Primaria, Sra. Sandra Romiglio, quien referenció el papel de la educación durante estos 200 años. Más tarde , dirigió unas palabras el Sr. Intendente Municipal, Aníbal Eugenio Loubet, quien en su discurso destacó “Una de las consecuencias más importantes de la Revolución de Mayo en la sociedad que dejaba de ser un virreinato, fue el cambio de paradigma con el cual se consideraba la relación entre el pueblo y los gobernantes. Hasta aquel entonces, primaba la concepción del bien común: si bien se respetaba completamente la autoridad monárquica, si se consideraba que una orden proveniente de la corona de España era perjudicial para el bien común de la población local, se la cumplía a medias o se la ignoraba. Esto era un procedimiento habitual. Con la revolución, el concepto del bien común dio paso al de la soberanía popular, impulsado por personas como Moreno o Castelli, quienes sostenían que en ausencia de las autoridades legítimas el pueblo tenía derecho a designar a sus propios gobernantes. Con el tiempo, la soberanía popular daría paso a la regla de la mayoría, que plantea que es la mayoría de la población la que determina al gobierno en ejercicio. Esta maduración de las ideas fue lenta y progresiva, y llevó muchas décadas hasta cristalizarse de una manera electoral, pero fue lo que llevó finalmente a la adopción del sistema republicano como forma de gobierno de Argentina” y además sostuvo la ineludible responsabilidad de todos los gobernantes actuales en continuar sosteniendo los pilares fundamentales que defendieron los hombres y mujeres de mayo de 1810.
Seguidamente, todos los presentes se dirigieron al Boulevard sito en frente del Museo Municipal, donde se inauguró el Paseo del Bicentenario, obra arquitectónica realizada por el Jefe de Obras Públicas, Sr. Jorge Colli y su equipo de colaboradores. El descubrimiento de la placa fundamental del monumento estuvo a cargo del Sr. Intendente Municipal y el Sr. Juan Rivero, persona reconocida de la comunidad. Se concretaron, por su parte, descubrimiento de placas alusivas del Centro Recreativo Cultura, Fundación Aftosa, Centro de Jubilados, Sociedad Rural e Iglesia Nuestra Sra. de la Merced, a cargo de distintos referentes de cada Institución. El padre Guita bendijo la obra.
A continuación, y en instalaciones del Museo Municipal, se inauguró el Centro Tecnológico. El mismo se diseñó y organizó con el objetivo de que todos los pobladores de la comunidad puedan acceder a conexión a internet.
En horas de la tarde, se desarrollaron en instalaciones del Polideportivo Municipal, las actividades artísticas culturales previstas.
Se inició la tarde con la presencia de la Banda de Los Sikuris de la ciudad de Olavarría a cargo de los profesores Alba Mancinella y Atilio Mieri. Luego, desplegaron sus ponchos “Los Amigos” de Dolores, agrupación folclórica a cargo de Zulma Baquer. Continuó la tarde con la presentación de “La Orquesta Municipal de Tango” del Teatro Colón de la ciudad de Mar del Plata, con la presentación de los bailarines Leila y Emanuel Marín. Seguidamente hizo su despliegue de banderas el cuerpo de baile de la ciudad de Castelli a cargo del Profesor Alejandro Oselin.
Se presentó un video que muestra imágenes emblemáticas de estos 200 años de vida, realizado por la Dirección de Cultura.
Para finalizar el espectáculo y coronar los festejos con un broche de oro, hizo su presentación el Sr. Leandro Lovato, artista ampliamente reconocido en el mundo folclórico a nivel nacional, quien deleitó al cuantioso público presente combinando música, palabras, mensajes y frenéticos ¡¡Viva la Patria!!, que el público acompañó entusiasta y feliz por su presencia.
Todo este festival fue amenizado por una chocolateada popular y pastelitos que se ofrecieron en el transcurso de toda la tarde. Además del servicio de cantina a cargo del Club Cultura.
Agradecimientos especiales:
• a todos los artistas presentes: por su calidez, su comprensión, su arte y las enormes ganas de convertir su actuación en una fiesta para todos;
• a la gente del sonido (Coco Lacerre de Dolores y Octavio Cortés de Gral. Guido), de iluminación (SONAR Chascomús), filmación (Miguel Goñi de Dolores), escenario (Modu Metal de Mar del Plata), ornamentación (Luis Palermo de Dolores), fotografía (Javier Acosta de Gral. Guido), locución (Mauricio García de Ayacucho);
• a los “chocolateros” y colaboradores: Pato Guilloni, Beto Scuffi, Pichi Ventura y Ñato Elizalde… mucho humor y mejor chocolate!!
• a las instituciones educativas (urbanas y rurales) , instituciones intermedias y a las autoridades que siempre acompañan las propuestas de la Dirección;
• al público presente de Gral. Guido, de Maipú, de Dolores, de Labardén, de Santo Domingo, de Castelli por acompañar y disfrutar de esta fiesta;
• a la gente del Club Cultura, por su permanente apoyo;
• al Sr. Walter Arias por su valiosísimo aporte de contenidos para la producción del video presentado, y al Sr. Emilio Saleme, por su aporte técnico;
• a los medios de comunicación, por su comprometida tarea de difundir y socializar la acción de la Dirección, generando de esta manera espacios de comunicación efectivos;
• al equipo permanente de trabajo de la Dirección: Karina Aranciaga, Marina Vaz, Mirta Gauna, Germán Robles y colaboradores Nora Puyol, Rubén Sosa, Ivana Gauna, Pía Carini, Mirta Otero, Anabella D´Amore, Marcelo Rojas, Carlos Heredia, María Maquirriaian, Néstor Tomás Tauson, Leticia Aranciaga;
• al Sr. Intendente Municipal, al Sr. Delfor Galante, a la Sra. Sandra Romiglio , al Sr. Alfredo Carrigal, al Sr. Agustín Soldatti, a la Srta. Florencia Aspitia, al Sr. Matías Etchepare, al Sr. Jorge Colli, a la Sra. Jacqueline Herlax.

Muchas gracias a todos y VIVA LA PATRIA… HOY Y SIEMPRE.
QUE LA EMOCIÓN POR ESTOS DOSCIENTOS AÑOS PERVIVA EN NUESTROS CORAZONES Y SE AFIANCE DÍA A DÍA CONSOLIDANDO NUESTRO SER ARGENTINO.
Con el afecto de siempre,
María Marta Vargas
Directora de Cultura
Municipalidad de Gral. Guido

miércoles 12 de mayo de 2010

…LA PATRIA NOS CONVOCA…

¡JUNTOS… CELEBREMOS SU BICENTENARIO!

LA DIRECCIÓN DE CULTURA DE GRAL. GUIDO,

TIENE LA ALEGRÍA DE INVITARLOS/AS MUY ESPECIALMENTE

A CELEBRAR, JUNTOS,

EL BICENTENARIO DE LA PATRIA



VIERNES 21:

Museo Municipal “Del Vecino”:

  • 18:00hs: Inauguración muestras alusivas en Museo Histórico “Del Vecino”
  • 18:30hs: Encuentro de historiadores “Argentina… 200 años después”



MARTES 25:

Plaza “San Martín”:

  • 10:00hs: Tedeum
  • 10:30hs: Acto Oficial
  • 11:00hs: Inauguración “Boulevard del Bicentenario”

      Inauguración Sala Computación en Museo Histórico

“Polideportivo” Municipal:

  • 16:00hs: Chocolateada popular
  • 17:00hs: Pericón Nacional, de Agrupación Folclórica “Los Amigos” de Dolores
  • 17:30hs: Banda “Los sikuris” de Olavarría
  • 18:30hs: Orquesta Municipal de Tango de la ciudad de Mar del Plata
  • 19:30hs: Cierre estelar a cargo de LEANDRO LOVATO

miércoles 14 de abril de 2010

Un paseo por Santa María de los Buenos Aires

Este video de la Universidad Nacional de San Martin nos invita a descubrir La Manzana de las Luces.
Disfrutemos del paseo





jueves 1 de abril de 2010

La Calesita


Llora la calesita / de la esquinita sombría / y hace sangrar las cosas /que fueron rosas un día...



Una historia con muchas vueltas

En España lleva por nombre Tiovivo; en Francia, Carrusel, pero acá en Argentina tiene un nombre sinónimo de infancia: Calesita. La historia de la calesita es un rompecabezas cuyas piezas no han sido unidas por la historiografía, pero es importante intentarlo, ya que Argentina es uno de los pocos países -el cuarto del mundo- que conserva esta tradición. Hasta tal punto este juego prendió en la cultura que la palabra “calesita” es porteña. “Vamos a jugar a la calesita”. La expresión primigenia era otra: “Juego de los caballitos”. Cuando todavía no existía la diferencia entre calesita y carrusel – las estructuras fijas que sólo giran y aquellas en las que, además de girar, los caballitos suben y bajan, el juego consistía en un caballo con orejeras que giraban como una noria y a su lado, en una calesa (pequeños carros de cuatro ruedas que se utilizaban en Europa central para llevar a las ciudades los productos de la tierra), iba corriendo un hombre.

Se cree que la primera forma conocida -según un viejo grabado alemán- se manifestó en Turquía y llegó a Europa por el misterioso camino de los viajeros. En Francia, Inglaterra y Alemania se convirtió en un juego de nobles. El tiempo la hizo un juego de niños.

El primer juego de caballitos que llegó a Buenos Aires era francés y se instaló entre 1867 y 1870 en Barrio Parque, que quedaba entre lo que hoy es el Teatro Colón y el palacio de Tribunales. Hubo que esperar hasta 1930 para que apareciera la primera fábrica, Sequealino e hijos, una firma de herreros italianos de Rosario, que hizo más de mil calesitas para América Latina. Con ellos ganó la forma que tiene hoy este juego: unos treinta lugares para ser ocupados.

En aquellos tiempos las calesitas aparecían en los llamados huecos de la Ciudad de Buenos Aires, espacios vacíos donde se instalaban las calesitas hasta que los dueños decidían construir y los echaban... Por eso es muy difícil tener una idea de cuántas calesitas hubo en la ciudad: cambiaban de barrio todo el tiempo. Se puede precisar, al menos, que en 1923 se instaló en Hidalgo y Rivadavia la más antigua que hoy queda en el país, trasladada primero al Jardín Zoológico y actualmente ubicada en Ayacucho (provincia de Buenos Aires). La década de 1920 trajo un gran cambio: la electricidad. Al poder mover la calesita con un motor, se modernizó la técnica, se aceleró la marcha y se reemplazó el organito que iba afuera por uno incorporado que crean los hermanos La Salvia. La calesita se identifica mucho con la idiosincrasia argentina, y porteña en particular. Este juego que viene de Turquía y entra por Europa, tiene en común la característica de la mezcla. Además Argentina es un país circular, de idas y vueltas: somos hijos de gente que nació en otro punto del mundo.

La calesita está representada en un gran abanico de aspectos de la cultura argentina: en la literatura -no sólo para niños, sino para adultos- en la poesía, en la música, en el teatro, en el cine, en la pintura, en la fotografía... hasta en la publicidad. Este juego retoma la pasión por lo circular que siempre ha tenido el hombre, que incluye manifestaciones particulares como el asado, el fútbol o el tango. No se puede concebir un porteño que no se haya subido a una calesita. La calesita aparece en los libros de lectura para chicos desde el 1900, como texto y como imagen. Pero una vinculación especialmente intensa es la de la calesita con el tango, que no ignoró la presencia de este juego en la vida cotidiana y le dedicó piezas antológicas. Hay que comenzar, por supuesto, por la grabación más famosa: “La Calesita”, poesía de Cátulo Castillo y música de Mariano Mores. Otro tango de Castillo y González Castillo (padre e hijo) fue grabado por Azucena Maizani: “Música de Calesita”, también una versión de Ignacio Corsini. Héctor Gagliardi escribió y recitó otros versos titulados “La Calesita”. Miguel Montero le cantó a este juego en “Viejo Baldío”. Por último hay una hermosa grabación de “La Calesita” por Aníbal Troilo y su orquesta. El Tango asimila La Calesita y la vincula mucho al derrotero del porteño al punto de ponerla como título de la película que dirigió y protagonizó Hugo del Carril: el personaje dice que su vida termina como una calesita que da vueltas, sin lugar donde parar, siempre en giro, siempre volviendo a empezar. Pero el tango no es la única música que se ocupó de este juego. Hay una balada de Leonardo Favio, “Vieja Calesita”, y grabaciones de Los Arroyeños.

En la literatura hay numerosas menciones: lo hacen Leónidas Barletta, Bernardo Verbitsky, Juan Ortíz. También en la narrativa infantil: María Elena Walsh es autora de “La Calesita Misteriosa”. Pero son muchas más las apariciones de este juego en la poesía: casi todos los grandes poetas argentinos lo han mirado, por ejemplo Raúl González Tuñón escribió: “La magia que da vueltas”; Baldomero Fernández Moreno “A un caballo de calesitas” y Francisco “Paco” Urondo, “Bar La Calesita”.

Hoy en la ciudad de Buenos Aires hay más de 30 calesitas. Casi todas están ubicadas en plazas y fueron construidas por Sequalino Hermanos. Las más clásicas tienen caballos de madera, otras tienen distintos animales y aviones. Una de las más célebres está en Parque Chacabuco: La Calesita de Tatín, que instaló Agustín Ravello. Ravello hizo que Tatín (Tato Cifuentes), un cómico chileno que trabajó en la televisión argentina -el que decía: “Yo soy Tatín, un chiquitín juguetón”- apadrinara esta calesita: también permitió que fuera locación de la película “Quiero llenarme de ti” que filmaron Sandro y Soledad Silveyra. El nombre de Tatín pasó, por extensión a Ravello y a su hijo, el actual calesitero. Tal vez la calesita más curiosa de Buenos Aires es la que queda en una casa de Liniers: Don Luis Rodríguez logró que le dieran permiso para terne su calesita en la esquina donde se levanta su casa, él mismo la cuida, la restaura, la pinta y arregla los caballitos. Con más de ochenta años, Don Luis no sólo sigue en su calesita sino que escribió dos volúmenes de “Memorias de un calesitero”, donde dice: “Mi padre compró la calesita que poseo en la actualidad en marzo de 1920 y venía equipada con un caballo para hacerla girar, éste era de pelo zaino y obedecía al nombre de “Rubio”. Y concluye: “Hay que cuidar las calesitas como se cuidan las plazas, porque son parte de la infancia y el niño es el padre del hombre. Si cuidamos al niño, recuperamos el futuro. Eso nos permitirá acercarnos al ideal de sociedad que queremos: una que respete la memoria”.

Fuente: http://www.barriodeflores.com.ar/la_calesita.htm

…y para seguir “dando vueltas” sobre el tema

http://www.educared.org.ar/infanciaenred/pescandoideas/archivos/2010/03/mira_buenos_air.asp

http://www.lascalesitas.com.ar/

http://www.calesitasdelsur.com/

http://es.wikipedia.org/wiki/Calesita

http://www.clarin.com/suplementos/viajes/2005/07/10/v-02101.htm