La Dirección de Cultura lanza, allá por abril del corriente año, un concurso donde son invitados a participar todas las Instituciones y Entidades tanto públicas como privadas del Distrito, cuyo motivo obedecía a poder pensar entre todos un nombre para nuestro Museo Histórico.
A partir de allí, distintos sujetos activos de la comunidad se suman al proyecto y finalmente el día lunes 9 de agosto y gracias a la participación de un Jurado designado para tal fin, se selecciona el nombre, que a su entender refleja el más pleno sentir no sólo de las distintas opiniones recibidas, sino también de lo que significan los orígenes de nuestra historia.
Remontémonos algunos años...
En 1857, una crecida y caudalosa Cañada del Vecino arrastró con parte de nuestra historia. Subsistían, en la memoria de los primeros abuelos, leyendas, cuentos, supersticiones y quimeras. Más tarde, llegaría el olvido. Hubo, con el correr del tiempo, otras arriadas menores. Siempre quedó algo para recordar. Y una raíz hundida en lo profundo que nos junta en este mismo lugar.
La Cañada del Vecino nacía en el arroyo Langeyú y cruzaba el actual Partido de Gral. Guido, entrando por el sur del Partido de Dolores y continuando hasta encontrarse con la Cañada de Díaz, en el Partido del Tordillo.
Esta dilatada geografía de escasa altura, arrinconada por inundaciones y sequías, escondía abrevaderos naturales que favorecieron el establecimiento temprano de pobladores. Aquí, en este lugar, territorio de los pampas, entre bañados y lagunas, como un albardón más se irguió el Corral de los Vecinos.
En el siglo XVIII, cuando no había deslindes ni alambrados, cuando se necesitaban manos diestras en las vaquerías, llegaron a estos pagos los primeros trajinantes. El Corral, probablemente, fue abrigo para aquellos que se adentraban por el largo y ancho cañadón, restos de un río que buscaba ahora su salida al mar.
El paisaje que tuvieron frente a sí los primeros arrimados al remoto Corral se ha modificado. Transcurrieron doscientos sesenta años desde que el Jesuita José Cardiel anotara en su bitácora, Corral de los Vecinos. El tiempo pasa, la historia se aleja, se olvida en archivos y bibliotecas, sabe que un día iremos en su búsqueda para que nos enseñe quiénes fuimos.
Ese día puede ser hoy. Comencemos a desanudar este enredo de coloridas hilachas, de voces perdidas, y lenguas abandonadas, de conquistadores, de pampas, de criollos y cautivas, de vaquerías, fortines y corrales. Hilemos lo descosido.
Los pueblos, todos, se parecen. Plaza, iglesia, edificios públicos, la estación del ferrocarril, el club... Pero algo los diferencia. Son los hombres y las mujeres que los habitan, que abren caminos en lo que parece impenetrable, inventan salidas y sueñan utopías.
Nosotros somos herederos de los sueños de aquellos primeros portadores, madurados en la soledad infinita que los circundaba. Aquel Corral es el origen de esto que somos.
Por lo tanto, hemos decidido que nuestro Museo tendrá a partir de hoy el Nombre DEL VECINO en homenaje a aquellos primeros pobladores del remoto Corral, origen de este, nuestro lugar: Gral. Guido.
Aspiramos, entonces a que el nombre fortalezca nuestro sentido de pertenencia e invite a todos los Vecinos de hoy a ser parte activa de este presente histórico.
El Sr. Intendente Municipal, Aníbal Eugenio Loubet y a la Sra. Presidente de la Asociación Amigos del Museo, María Petronila Gascue, fueron los encargados de descubrir la placa que lleva su nombre.
Seguidamente, se concretará la imposición del nombre a su sala principal.
Hizo sus estudios primarios en Coronel Vidal para luego irse a estudiar el secundario a Dolores, vivió en una pensión y estudió en el Colegio Nacional. Se recibió y cosechó amistades en Dolores y con varios de ellos se fue a La Plata a estudiar lo que quería MEDICINA. Terminó su carrera con gran sacrificio. Al volver a Dolores, el Doctor Stea le ofrece su consultorio en Guido para empezar a trabajar. Se casa con Martita, con quien estuvo 9 años de novio y se instalan definitivamente en el pueblo. Forma su familia, tiene sus hijas y con el tiempo llegarían los nietos. Hacía las visitas en la bicicleta de Cachuzo Landaburu hasta que pudo comprarse un jeep, que Toto Filippi le pintó de rosa. Su especialidad, decía: médico atiendo desde partos hasta uñas encarnadas, psicólogo y cura. Amaba atender partos y atender ancianos. Recibió a más de cien niños en sus manos y cuidó de sus pacientes más queridos: los viejitos.
No solo fue médico, también fue amigo, consejero y confidente. Realizó su trabajo con suma responsabilidad y total vocación de servicio, prevaleciendo ante todo valores tan importantes que merecen ser recordados, solidaridad, profesionalismo, compromiso, dando prioridad al valor humano en su trabajo de curar y salvar vidas.
Se fue muy rápido, hace algunos años… pero su recuerdo perdura en la memoria y en el afecto de todos los que por una u otra razón tuvieron la dicha de conocerlo.
El Jurado ha decidido en forma unánime, colocar el nombre de Dr. Manuel Oscar López Osornio a la Sala principal del Museo Municipal Del Vecino, como expresión de reconocimiento y agradecimiento a quien fuera un médico ilustre pero por sobre todas las cosas, un hombre ejemplar.
Sus hijas, Laura, Sandra y Carina López Osornio y el Sr. Poín Galante, son quienes realizaron el descubrimiento de la placa que lleva su nombre.
Agradecemos a todas las Instituciones que participaron del Concurso:
- Familias, docentes y alumnos de la EP N° 1,
- Familias, docentes y alumnos de EP N° 16,
- Familias, docentes y alumnos de ESB N° 1,
- Cooperadora de Sala de Primeros Auxilios de Labardén,
- Sala de Primeros Auxilios de Gral. Guido,
- Comisión del Club Recreativo Cultura,
- Centro de Jubilados de Gral. Guido,
- Centro de Jubilados de Labardén,
- Sra. Norma Scuffi,
- Comisión Parroquial de Labardén,
- Comisaría de Gral. Guido
Por otro lado, la Dirección de Cultura desea agradecer a las siguientes personas que participaron como miembros del Jurado:
- Sr. Intendente Municipal, Aníbal Loubet,
- Sra. Presidente del Honorable Concejo Deliberante, María Eugenia Aranciaga,
- Sr. Secretario de Gobierno, Delfor Galante,
- Sra. Inspectora de Educación Primaria, Sandra Romiglio,
- Sra. Directora de EP N° 1, María Adriana Rojas,
- Sra. Presidente Asociación Amigos del Museo Chelforó, Mirta Coronel,
- Sra. Presidente Asociación Amigos del Museo Municipal, María Petronila Gascue.
- Sra. Coordinadora del Museo, Julieta Tuchi.
Muchas gracias a todos los vecinos que compartieron este Segundo Aniversario del Museo Municipal “DEL VECINO”.
Cordialmente
María Marta Vargas
Directora de Cultura, Gral.Guido
Rastrillada:Huella o rastro más o menos visible, que en el suelo firme y sobre el pasto dejan la huella de una caballería, las plantas de un cuadrúpedo cualquiera, o las ruedas de un vehículo en las zonas o caminos poco frecuentados. Ella constituye una fuente preciosa de informaciones para nuestros afamados rastreadores. Dr. Lisandro Segovia. Diccionario de Argentinismos. 1911.-
lunes, 17 de agosto de 2009
Bienvenidos a Labarden!!!

Información extractada de un trabajo de investigación personal de la Sra. María Angélica Trapaglia
Origen de las Tierras
Origen de las Tierras
La estación del Ferrocarril del Sud "Rodríguez" (actualmente Labardén) fue establecida en los campos de don Eustaquio Rodríguez y Lucía Muñoz. Era costumbre nomenclar las estaciones con el nombre de los propietarios donantes de las tierras, por tal motivo en sus comienzos la estación se llamó “Rodríguez”. En 1896 en el plano del agrimensor José María Vinent, se cita a esta estación como Labardén, antes Rodríguez. Entre don Pedro Rodríguez y el Ferrocarril del Sud hubo problemas con respecto a las tierras que ocupaba el ferrocarril, esto hizo cambiar de donación por venta, por lo que el ferrocarril desde ese entonces denomina a la Estación con el nombre de Labardén, en homenaje a José Manuel de Lavardén (con v corta). Al respecto se puede decir que siendo Intendente don Juan Roncoronni intentó cambiar mediante un proyecto de ley el nombre de Labardén por el verdadero: Lavardén, pero no tuvo éxito; continúa llamándose al pueblo Labardén con b larga.
La estación Labardén no está incluida dentro del pueblo fundado por don Gumersindo Giles, se encuentra ubicado a unos 500 metros de la calle de circunvalación y dentro de una propiedad lindera. Las instalaciones del Ferrocarril datan del año 1890 y se encuentran totalmente fuera de servicio y no hay ningún tipo de servicio ferroviario en la actualidad.
El 27 de julio de 1836, don Mauricio Pizarro vendió a don Eustaquio Rodríguez un campo de su propiedad situado en el Partido de Monsalvo (hoy General Guido), compuesto por dos leguas de frente y una de fondo, comprometiéndose a la escritura correspondiente cuando el Superior Gobierno aprobara la mensura practicada en el mencionado campo. El 10 de enero de 1891 se efectuó la escritura definitiva de estas tierras a favor de la testamentería de don Eustaquio Rodríguez. Las tierras habían sido mensuradas en 1835 por el agrimensor Ambrosio Crámer y más tarde, en 1871, por el agrimensor Fortunato Gómez. El 23 de noviembre de 1886 el Juez de Primera Instancia en lo Civil y Comercial del Departamento del Sud, Dr. Benito Carrasco, aprobó la cuenta de división y adjudicación de los bienes de la testamentería de don Eustaquio Rodríguez y doña Lucía Muñoz, levantada por los doctores Lecot, Burgos y Espinosa. Según la misma, el campo fue dividido en ocho fracciones correspondientes a los herederos: Pedro, Juana Francisca, María Fermina, Abdona, Apolinario, Marcelino, Aniceto y Saturnino Rodríguez. El encargado de dividir el campo para los herederos de Rodríguez fue el agrimensor Fortunato Gómez en 1892. La subdivisión fue aprobada por el Departamento de Ingenieros el 14 de julio de 1892. De esta mensura surgió un sobrante entre los ocho herederos y solicitaron posteriormente su compra al Estado (Mensura N° 58 de General Guido). Por fallecimiento de doña Abdona Rodríguez de Giles, heredera de una de las ocho fracciones en que subdividió el campo en 1892 el agrimensor Gómez, correspondieron sus tierras a sus hijos: Gumersindo, Timoteo y Petrona Giles, de acuerdo con la partición de los bienes efectuados por el Juez Dr. José A. Carielo, el 18 de julio de 1894. El 18 de septiembre de 1896 doña Petrona Giles vendió a su hermano Gumersindo la parte indivisa del campo que le fuera adjudicado en la testamentería de su madre, doña Abdona Rodríguez de Giles. Con fecha 12 de noviembre de 1896 don Gumersindo y don Timoteo Giles solicitaron al Juez de Primera Instancia la mensura, división y traza de un pueblo en tierras de su propiedad, situadas en el Partido del Vecino (hoy Gral. Guido). El encargado de practicar la mensura fue el agrimensor José María Vinent, en 1896 (Mensura N° 70 de General Guido).
Primeros Pobladores
Uno de los primeros asentamientos de población en la zona que hoy ocupa el pueblo de Labardén fue el correspondiente a la Pulpería de Rodríguez Avello; figura en el plano de 1892, levantado por el agrimensor Fortunato Gómez; esta pulpería estaba ubicada dentro del campo de doña Abdona Rodríguez. La misma población y sus alambrados aparecen también en el plano de la traza del pueblo, firmado por el agrimensor José María Vinent en 1896, dentro de la manzana señalada con el N° 3 del futuro ensanche. Según el fichero de inscripción de Dominio de Vendedores correspondientes al Partido de General Guido, las primeras ventas de tierra en Labardén fueron efectuadas por Gumersindo Giles en 1897, siendo los compradores Salvador Plana, Beltrán Larroquet, Juan Rodríguez, Pedro Rodríguez, Horacio Molina, José Palú Lacoste, Petrona Giles de Falcón, Francisca Torres de Ibarra, Julio Federico Solanet, Antonio Ayello, Valerio Julián Arrutia, María Etcheto de Tolosa, Pedro Cruz, Manuel González, María Godoy, Jorge Maldonado, José La Frata, Nemesio Olariaga y otros.
Trazado del Pueblo
En 1896 don Gumersindo Giles, conjuntamente con la división del campo que posee en condominio con su hermano Timoteo, propone la traza de un pueblo, cuyo plano levanta el agrimensor José María Vinent, firmado en diciembre de 1896 (Mensura N° 70 de General Guido). Según el agrimensor Vinent, la superficie que ocupa el pueblo es de trescientas cincuenta hectáreas, cincuenta y seis áreas, ochenta y siete centiáreas, dentro de las que estaba incluido el triángulo que encierra una superficie de diez hectáreas, cincuenta y ocho áreas y treinta centiáreas, tomado de la propiedad lindera perteneciente a doña Francisca Rodríguez, esposa de don Gumersindo Giles. El terreno se dividió en treinta y seis manzanas, con una superficie de una hectárea cada una, colocando estacas de madera numeradas en todas las esquinas, trazando las calles de 15 metros de ancho. La manzana N° 32 fue señalada para la plaza. Concluida esta división, el agrimensor procedió a medir las tierras destinadas al futuro ensanche del pueblo, que ocupa una superficie de treinta y cuatro hectáreas, cincuenta y dos áreas, cincuenta y cinco centiáreas. Continuó luego con la división de las dieciséis quintas y once chacras, señaladas todas ellas en el terreno con estacas de madera clavadas en las cuatro esquinas y rodeadas de calles de quince metros de ancho (Mensura N° 70 de General Guido). La formación de este centro de población no siguió el curso administrativo correspondiente. Su fundador, Gumersindo Giles, realizó la mensura de subdivisión del campo que poseía en condominio con su hermano Timoteo y luego trazó el pueblo en tierras de su propiedad, a las que agregó una pequeña fracción del campo lindero, perteneciente a su esposa Francisca Rodríguez. El agrimensor José María Vinent, luego de haber efectuado las mensuras correspondientes y replanteo del pueblo, elevó todo lo actuado para su aprobación al Departamento de Ingenieros (Mensura N° 70 de General Guido). El Departamento de Ingenieros, con fecha 29 de diciembre de 1896, remite su informe al Juzgado, aprobando todo lo actuado, y en lo referente al pueblo dice lo siguiente: “... en cuanto a la traza del pueblo verificada en el terreno de Gumersindo Giles, este Departamento nada tiene que observar, pues ella se ajusta a las disposiciones vigentes sobre la materia, debiendo dar al Superior Gobierno oportunamente la intervención que le corresponde...” El 8 de marzo de 1897, el Juzgado dicta el auto de aprobación de la mensura de división del condominio de los señores Gumersindo y Timoteo Giles, acotando con respecto a la traza del pueblo lo siguiente: “...y en cuanto a la traza del pueblo ocurran los interesados ante quien corresponda para su aprobación por no ser del resorte de este Juzgado...” No hace más referencias de la traza del pueblo. De no surgir otro documento del Gobierno de la Provincia, decretando la aprobación del trazado en tierras de don Gumersindo y Timoteo Giles, el Departamento de Investigación histórica y cartográfica observa que debe tomarse como fecha de fundación del pueblo el 29 de diciembre de 1896, fecha del informe al Departamento de Ingenieros, que es el único organismo oficial que aprobó la traza. Con respecto al nombre del pueblo, no hay constancia de la designación que pensaba darle el fundador, ya que no lo menciona el agrimensor Vinent, limitándose ambos a mencionarlo como “Pueblo en las tierras de Gumersindo Giles”.
Para la época de la traza ya la Estación figura como “Labardén”, aunque con la acotación de “antes Rodríguez”, como puede observarse en los planos de 1896. Es evidente que la nomenclatura de la estación se hizo extensiva al pueblo que se formó en sus inmediaciones. El uso y la costumbre lo incorporaron definitivamente.
Enrique Udaondo en su obra “Significado de la Nomenclatura de las estaciones ferroviarias de la República Argentina” recuerda al ilustre poeta argentino Manuel José de Lavardén, porteño, hijo del Dr. Juan Manuel de Lavardén, funcionario del cabildo de Buenos Aires en 1754. Estudió Derecho en la Universidad de Chuquisaca y volvió a su ciudad natal ya doctorado en 1778, cuando Vértiz iniciaba su fecunda actuación en el Virreinato del Plata. Lavardén entró en contacto con Vértiz y con el ambiente más ilustrado. Estrenó en el Teatro de “La Ranchería” la primera obra de teatro de contenido argentino titulada “Siripo”, que fue recibida con gran éxito. En 1801 el Telégrafo Mercantil divulgó su “Oda al Paraná” que lo consagró como máximo poeta del Plata. Vivió sus últimos años en su Estancia del Sauce, en la Banda Oriental, consagrado a la ganadería. Murió antes de la Revolución de Mayo a bordo de una fragata en que volvía de España con una muestra de animales de raza. Sobre su muerte también se dan distintas versiones, la más documentada es la que sostiene el libro de Pehuajó, que dice, falleció en la Colonia del Sacramento, el 31 de octubre de 1808.
http://es.wikipedia.org/wiki/Labard%C3%A9n
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viernes, 14 de agosto de 2009
"En principio fueron las rastrilladas..."
Por Juan Carlos Pirali
En un principio fueron las rastrilladas dejadas por los aborígenes, las que marcaron las huellas por donde transitaron las pesadas carretas tiradas por lentos bueyes, que trasladaron el progreso y la civilización a los distintos lugares del territorio nacional, pero esos primitivos caminos se fueron formando sin una planificación para el trazado.
Le correspondió al director supremo Juan Martín de Pueyrredón, la iniciativa de crear la primera entidad encargada de ese tema al instrumentar en 1817 la Comisión de Caminos.
Las carretas trazaron los mejores rumbos para sus largas travesías. El drenaje natural facilitaba su paso y, más tarde, cuando las postas fueron las estaciones de servicio de los viajeros, las grandes rutas nacionales quedaron establecidas por los mejores terrenos. Pero llegó el riel, que significó el comienzo de un nuevo periodo histórico en la economía del país. Ante ese hecho, los viejos caminos de tierra perdieron parte de su eficacia, debido a que la tracción de sangre no podía competir con un sistema de transporte más rápido y efectivo.
En la provincia de Buenos Aires, una cronología de hechos marcó el proceso de transformación de su historia caminera. En 1821 el gobernador Martín Rodríguez creó el "Departamento de Ingenieros y Arquitectos" y, en 1824, fue creada la "Comisión Topográfica", encargada de realizar el primer estudio integral de la topografía bonaerense, para que sirviera de base a trazados de caminos y la realización de obras hidráulicas.
El 17 de mayo de 1880, durante la gobernación de Carlos Tejedor, fue aprobada la "Ley de cercas de estancias", que determinaba en su articulado: "Los caminos públicos de la provincia se dividirán en generales, municipales y vecinales". Los caminos generales destinados a la conexión de ciudades y pueblos debían tener un ancho de 50 metros; los municipales, que servían de comunicación entre dos cabeceras de partido tendrían 30 metros y los vecinales, que comunicaban centros de población con propiedades rurales o éstas entre sí, tenían asignado un ancho de 16 metros.
La construcción de caminos necesitaba un brazo ejecutor, y el 8 de marzo de 1910, por medio de la ley 3231 fue creada la "Dirección General de Caminos de la Provincia", especificándose en el artículo 1º de dicha norma: "…ejercerá todas las facultades inherentes a la Superintendencia Técnica y Administrativa en todos los caminos generales y parciales existente o futuros, como también en los municipales y vecinales, de aquellos partidos cuyas municipales se acojan a los beneficios y cargas que por esta ley se establecen". Se fijaba como sede de la Dirección a la ciudad de La Plata, y cada pueblo cabecera de partido tendría una comisión local formada por el intendente municipal y 4 vecinos.El 4 de agosto de 1913 fue promulgada la ley 3497, que derogaba la del 8 de marzo de 1910 y creaba la Dirección de Puentes y caminos, dependiente del ministerio de Obras Públicas, con autoridad para proyectar y ejecutar las construcciones, desvíos, rectificaciones, etc. de los caminos.En 1915 cambió su denominación por "Dirección de Hidráulica Puentes y Caminos" .Por decreto número 6 de 1922 se establecieron en la provincia 11 zonas para brigadas camineras, correspondiéndole al partido de Dolores, formar parte de la zona tercera, con sede en Brandsen. Al año siguiente crearon las primeras cuadrillas dotadas de "palas de buey".En 1932 la provincia fue dividida en 8 zonas camineras y Dolores pasó a ser sede de la Zona VI.El 5 de octubre de 1932 fue promulgada la Ley Nacional de Vialidad, que significó un punto de partida de una profunda transformación en el sistema tradicional de las vías de comunicación, la que llevó al país con enérgico impulso al nivel de los estados con la construcción de modernos caminos, adecuados a la exigencia del tránsito actual.
http://ar.geocities.com/pirali_historia_y_poesia/historia.htm
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Juan Carlos Pirali
jueves, 6 de agosto de 2009
El personaje: Martin Fierro

Documentos que pueden certificar la existencia real del personaje en el pago de Monsalvo.
Bien sabemos que es una creencia generalizada la existencia de Martín Fierro como un personaje de ficción.
No obstante se reproducen a continuación una serie de documentos que pueden tener relación con el personaje de Hernández, relatos que habría obtenido de su gran amigo Álvaro Barros quien estaba como Jefe del Batallón Nº 11 de línea, destacado en Azul, que por ese entonces era la frontera Sud con el indio, cuando se suceden los acontecimientos que a continuación se relatan.
Es interesante observar, que, en la documentación, que lógicamente es cronológica, se refieren siempre al mismo individuo, por los hechos, los lugares y las consecuencias.
El por qué del nombre Martín, cuando dicha documentación dice Melitón, todavía, hoy es un misterio, el Sargento Mayor Álvaro Barros o el redactor se equivocó probablemente y escribió Martín, pasando inadvertido al ser firmado por Álvaro Barros.
Es interesante observar, que, en la documentación, que lógicamente es cronológica, se refieren siempre al mismo individuo, por los hechos, los lugares y las consecuencias.
El por qué del nombre Martín, cuando dicha documentación dice Melitón, todavía, hoy es un misterio, el Sargento Mayor Álvaro Barros o el redactor se equivocó probablemente y escribió Martín, pasando inadvertido al ser firmado por Álvaro Barros.
Es así que en 1866 un individuo con el nombre de Martín Fierro es enviado preso a la frontera del Sur.
El citado documento expresa lo siguiente: (documento encontrado en los archivos del Juzgado de Paz del Tuyú por Rafael Velázquez).
“El Comandante en Jefe de la Frontera Sud
Azul, Agosto de 1866
Al Sr. Juez de Paz de Monsalvo,
Don Enrique Sundblad.
El que suscribe acusa recibo de la comunicación de V. fecha 16 del presente y del individuo Martín Fierro, destinado al Batallón 11º de Línea, recomiendo a V. haga todo empeño en remitir algunos más para remonta del cuerpo.”
Dios Gde. a V.
Álvaro Barros
El 10 de agosto de 1866 el Juez de Monsalvo comunicó al inspector de Milicias D. Arturo Martínez que el individuo Melitón Fierro, ha sido sentenciado al servicio de las armas en el batallón de Línea.
Al comunicar a Barros, el Juez de Paz de Monsalvo, con respecto a Fierro, se dirige en los siguientes términos:
“Mari – Huincul, Agosto 10 de 1866
Al Sr. Jefe del Batallón 11 de Línea,
Sargento Mayor Álvaro Barros.
El infrascripto remite a V.S. de Juzgado en Juzgado, al preso Melitón Fierro destinado al servicio de ese Batallón por el término de tres años, a contar desde la fecha, a causa de haber resuelto el Señor Juez del Crimen del Departamento Sud (*), que las heridas inferidas por el referido Fierro eran leves, y por consiguiente correspondía a este Juzgado condenarlo.
Dios Gde. a V. S.”
Enrique Sundblad
Juez de Paz de Monsalvo(*): Dolores)
El mismo día el Juez de Paz de El Vecino (hoy Gral. Guido) emite una nota al Juez de Paz del Partido de Arenales (hoy Ayacucho) diciendo:
“Al Señor Juez de Paz y Cmte. Del Partido de Arenales
El infrascripto remite á V. al preso Melitón Fierro y un pliego cerrado del Sr. Juez de Paz del Partido de Monsalvo para que se sirva V. hacer pasar bajo segura custodia, de Juzgado en Juzgado, hasta el Azul adonde se halle el Jefe del Batallón Nº 11 de línea Sargento Mayor Dn. Álvaro Barros.
Dios Gde. á V. ms. años”
(Libro copiador de notas del partido de El Vecino, Pág. 197,198, año 1866.)
Una Pelea en la Pulpería La Rosa.
“La Rosa” ó “Boliche de La Rosa”, estaba en campos pertenecientes al coronel Agustín Acosta, ubicados en estancia La Rosa, (hoy partido de Maipú) en ella se produce, por cuestiones del momento, una discusión y posterior pelea entre dos individuos llamados Melitón Fierro y Policarpo Vera, (el historiador Gramigna lo llama Pablo, que era hermano de Policarpo) por la misma el primero hiere levemente, con un pequeño cuchillo, al segundo y pretende darse a la fuga, pero una partida lo apresa y es detenido en “Mari-Huincul” remitido a Dolores y en la nota se expresa:
“Mari Huincul: 27 de Junio de 1866
Al Sr. Juez de Primera Instancia en lo Criminal del Departamento del Sur,
Doctor J. J Cueto.
El infrascripto tiene el honor de dirigirse a VD. comunicándole que por conducto del Sargento Bartola Santucho, remito a V.S. el sumario Criminal, de una pelea acaecida en este partido, de que resultó reo Melitón Fierro, a quien con esta misma fecha y a cargo del mismo Sargento remito a la disposición del V.S. como también las armas que le fueron tomadas.
Dios Gde. á V.S. (**)
(**Tomado de “Notas recibidas de los Alcaldes años 1866 – 1867” Actualmente este libro ha desaparecido del Juzgado de Paz de Maipú lo que hace presumir que la persona que lo llevó sabía que se trataba del personaje de José Hernández.
También al libro de notas de 1867/68 se le han arrancado las páginas 17, 18, 19 y 20, presumiblemente hecho realizado por la misma persona, porque en la página 7, se ha subrayado con lápiz Carmelino Fierro, en una nota que dice:
“Mari – Huincul: Mayo 15/1867.
Al Alcalde del Cuartel 2º.
Citará Vd. para que comparezca el miércoles 20 del corriente, al vecino de ese Ctel. Carmelino Fierro, a contestar una demanda que le ha interpuesto Miguel Javer por mezcla de ovejas”. Esta persona que posiblemente estuvo investigando, creyó que Carmelino Fierro pudo haber sido pariente de Melitón.)
El 1º de julio de 1866 el Juez de Paz Don Enrique Sundblad le envía al Alcalde del Cuartel 2º Don Agustín Lastra, la siguiente nota:
Mari Huincul, Julio 1º de 1866
Al Alcalde del Cuartel Segundo
Ciudadano Agustín Lastra.
Inmediatamente que esta reciba remitirá Vd. A este Juzgado, el facón del individuo Pablo Vera; así también un caballo zaino, un lazo trenzado y un bozal, perteneciente al reo Melitón Fierro, y que se encuentran en la casa del referido Vera.”
Dios Gde. a Vd. (***)
(***: Libro Copiador de notas del Juzgado de Paz de Maipú)
Fierro es incorporado a la Segunda Compañía acantonada en Tapalqué, permaneciendo hasta el 26 de diciembre, día que desertó junto con Sixto Base. Regresando a su Pago de Monsalvo.
Álvaro Barros fue confidente y colaborador en la redacción de varios artículos del diario “El Río de la Plata” fundado por José Hernández, el 6 de agosto de 1869 y a su vez en noviembre del mismo año crea el Club de los Libres donde se reunían Álvaro Barros, Vicente G. Quesada, Carlos Pellegrini y otros. Es muy probable que Álvaro Barros le contara las andanzas de Melitón Fierro y que despertara en José Hernández la creación de su obra literaria que comienza a elaborar en el marco de 1871.
E 17 de enero de 1873 pone en circulación su poema gaucho con notable repercusión.
Este relato sirve para demostrar la existencia de Melitón Fierro en el partido de Monsalvo y para certificar la amistad que unía a Álvaro Barros con José Hernández.(Extractado de las investigaciones que el historiador Iver E. Gramigna realizara para su libro POR LOS PAGOS DEL MONSALVO. T. I - Año 1978)
Fuente: http://www.naddeo.com.ar/biblioteca/prosa/brevehistoria.pdf
Fuente: http://www.naddeo.com.ar/biblioteca/prosa/brevehistoria.pdf
domingo, 5 de julio de 2009
Línea de tiempo

Documentos Oficiales
*1748 aparece por primera vez la denominacion Vecino, en “Diario y Misión a Río del sauce" donde el Jesuita José Cardiel” escribe:
“campos situados al NO de los Montes y Laguna del Tordillo, y de cierto lugar singularizado mediante la leyenda descriptiva de “Corral de los Vezinos”*1782 el Virrey Juan José Vertiz, firma ese año con el Cacique Cayupulqui un tratado de Paz fijando “como máxima aproximación a la guardia de Chascomús, el frente extendido al otro lado del río entre el “Rincón del Tuyu” y el “Corral del Vezino"*25 de diciembre de 1839. Decreto firmado por Juan Manuel de Rosas, nace el Partido de Vecino.
*18 de julio de 1865 Ley 441 Promulgada el 19 de julio crea el Municipio y se fijan los nuevos límites del partido, modificados al crearse en ese año los partidos de Ayacucho y General Arenales.
*1867, 15 de marzo la escuela fundada por Dn. Pedro Iturralde pasa al Estado Provincial
*1867, 27 de junio se crea la Comisión Municipal son Titulares: Lino D Lagos; Dionisio P. Ponsati; Santiago Viale; Pedro Iturrald.e Suplentes: Juan A Velásquez; Eusebio Godoy; José B. Vázquez; Cosme Puyol.
*1880 el Ferrocarril del Sud completa la prolongación de Dolores a Ayacucho y establece las estaciones intermedias Parravicini, Velásquez (Guido desde 1896), Maipú, Rodriguez (Labardén desde 1896) y Fair.
*28 de Mayo de 1883. Ley Nº 1629. Se crea un pueblo en el Partido del vecino. Oficialmente se lo reconoce como “Pueblo Vecino”
*16 de Agosto de 1891 Se declara al “Pueblo Vecino” cabecera del partido con el nombre de General Tomas Guido.
*1892 los limites del Partido de Vecino vuelven a ser modificados esta vez debido al ensanche del partido de Maipú.
*1896 La Estación de Ferrocarril pasa a llamarse General Guido
*1901 es remodelada la Estación del Ferrocarril del Sud que extiende un ramal a Juancho.
*1906 24 de septiembre erección canonica de la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced.
*2 de noviembre de 1926 el Partido del Vecino pasa a designarse como el pueblo cabecera: General Guido. Gobierna Buenos Aires el Dr. Valentín Vergara
“campos situados al NO de los Montes y Laguna del Tordillo, y de cierto lugar singularizado mediante la leyenda descriptiva de “Corral de los Vezinos”*1782 el Virrey Juan José Vertiz, firma ese año con el Cacique Cayupulqui un tratado de Paz fijando “como máxima aproximación a la guardia de Chascomús, el frente extendido al otro lado del río entre el “Rincón del Tuyu” y el “Corral del Vezino"*25 de diciembre de 1839. Decreto firmado por Juan Manuel de Rosas, nace el Partido de Vecino.
*18 de julio de 1865 Ley 441 Promulgada el 19 de julio crea el Municipio y se fijan los nuevos límites del partido, modificados al crearse en ese año los partidos de Ayacucho y General Arenales.
*1867, 15 de marzo la escuela fundada por Dn. Pedro Iturralde pasa al Estado Provincial
*1867, 27 de junio se crea la Comisión Municipal son Titulares: Lino D Lagos; Dionisio P. Ponsati; Santiago Viale; Pedro Iturrald.e Suplentes: Juan A Velásquez; Eusebio Godoy; José B. Vázquez; Cosme Puyol.
*1880 el Ferrocarril del Sud completa la prolongación de Dolores a Ayacucho y establece las estaciones intermedias Parravicini, Velásquez (Guido desde 1896), Maipú, Rodriguez (Labardén desde 1896) y Fair.
*28 de Mayo de 1883. Ley Nº 1629. Se crea un pueblo en el Partido del vecino. Oficialmente se lo reconoce como “Pueblo Vecino”
*16 de Agosto de 1891 Se declara al “Pueblo Vecino” cabecera del partido con el nombre de General Tomas Guido.
*1892 los limites del Partido de Vecino vuelven a ser modificados esta vez debido al ensanche del partido de Maipú.
*1896 La Estación de Ferrocarril pasa a llamarse General Guido
*1901 es remodelada la Estación del Ferrocarril del Sud que extiende un ramal a Juancho.
*1906 24 de septiembre erección canonica de la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced.
*2 de noviembre de 1926 el Partido del Vecino pasa a designarse como el pueblo cabecera: General Guido. Gobierna Buenos Aires el Dr. Valentín Vergara
lunes, 8 de junio de 2009
Un experimento social al sur del Salado
Un año después de la Revolución de Mayo, al sur del río Salado, en lo que hoy es el partido de Maipú, se llevó a cabo otra revolución, una suerte de experimento social inédito de integración entre los blancos y los pueblos originarios. En 1811, Francisco Hermógenes Ramos Mexía fundaba en el entonces llamado Partido de Monsalvo la estancia Miraflores, 250 mil hectáreas donde se constituye “la primera de las dos únicas experiencias de convivencia pacífica con los indios registrada en nuestro país”, de acuerdo con el escritor e investigador dolorense Juan Carlos Sánchez Sottosanto. Allí, como después sucederá en la Patagonia con los colonos galeses, se instaló una modalidad diferente de trato con los indígenas que terminará sangrientamente en 1820.
Ramos Mexía, explica Sánchez Sottosanto, “es el que realiza también la primera experiencia latinoamericana de compra a los dueños de la tierra, a los que les paga 10 mil pesos fuertes”, y, una vez comprada, les permite establecerse en el lugar, bajo dos regímenes de trato.
El primero estaba referido a los indios que se asentaban en las tierras de la estancia. Además de la cría de ganado introdujo la agricultura, incluso algunos árboles frutales en la zona. El excedente de lo que los indios producían se vendía en Buenos Aires y luego regresaba a ellos mismos. Se calcula que en la estancia habitaban permanentemente unas 200 personas. Quienes no se asentaban en las tierras de Miraflores tenían garantizado el libre tránsito por ellas. Una de las primeras prohibiciones que estableció fue la del uso de armas. Tanto que, cuando se allanan las instalaciones y Ramos Mexía es encarcelado junto a su familia sólo se hallaron unos fusiles comidos por las lauchas.
En plena época de avance del blanco en el llamado desierto, Ramos Mexía sostiene la vigencia de la ley de los indios en su propio territorio, lo que le vale el enfrentamiento fuerte con Buenos Aires. Sánchez Sottosanto explica la dimensión de esta apuesta: “Cuesta imaginar los centenares de indios que no sólo veían a un blanco entre ellos que pagaba sus tierras y su trabajo sino que hasta cumplía puntillosamente cada palabra empeñada. A partir de entonces, cada vez que se necesitaba un mediador entre los caciques y el gobierno de Buenos Aires, Francisco Ramos Mexía hacía de intermediario. Una comunidad no asentada por la fuerza ni por el paternalismo comenzó a rodearlo hasta tomar proporciones inopinadas”.
Esta concepción cristaliza en el llamado pacto de Miraflores, en 1820, cuando Ramos Mexía es encomendado por los caciques a firmar en su nombre un pacto con el gobierno, que luego no fue cumplido por las fuerzas de Buenos Aires. De ese pacto se negó a aceptar la cláusula que pedía la devolución de los blancos que estuvieran en tierra de indios, porque consideraba que allí las leyes que tenían vigencia no eran las de los blancos.
Esto finalmente provocó la ruptura con las autoridades y el sangriento episodio en el que Martín Rodríguez lo acusa de pasar información a los que taloneaban en Salto y Pergamino, masacra a todos los habitantes de Miraflores y se lleva engrillado a Ramos Mexía, junto con su esposa y sus cinco hijos. La respuesta fue un malón, comandado por el capataz de la estancia, José Luis Molina, sobreviviente de la matanza, que destruyó el fuerte de Kakel Huincul, todas las estancias de la zona y la recientemente fundada población de Dolores.
La población se reagrupa
Disuelto el grupo de Miraflores, encarcelado Ramos Mejía en su propia casa, los indios reflotan la comunidad, esta vez en torno a Los Tapiales, el lugar donde está recluido el líder.
Enfermedad y tristeza lo llevan a la muerte en 1828. La familia solicita a la iglesia la autorización
para enterrarlo. Su fama de hereje –su otra faceta- dilata el permiso y pasan dos días sin queel cadáver pueda ser inhumado. Al tercer día entraron a la sala ocho indios, tomaron el féretro
con el cuerpo y lo depositaron sobre una carreta. Fuera de la casona, los esperaban varios indios
más, que formando un cortejo siguieron a la carreta, la cual cruzó el río Matanzas y se perdió en el desierto. Nunca se supo el lugar exacto en el que fue enterrado; los indios lo hicieron a su modo.
Un heterodoxo
La otra faceta de la personalidad de Ramos Mexía fue su heterodoxia religiosa, que le valió serios enfrentamientos con la iglesia, especialmente con el padre Castañeda, quien lo vapuleó en varios de sus escritos. Lector del jesuita Lacunza, su postura era de corte milenarista, es decir, esperaba el pronto regreso del Mesías. Según Sánchez Sottosanto, en esto coincidía con el pensamiento religioso pampa, que de alguna manera también auguraba el regreso de una edad de oro.
Por eso, su prédica religiosa cundió tanto entre los grupos que lo frecuentaron aunque su rechazo a la institución eclesial aumentó el número de sus enemigos.“Su milenarismo apocalipticco amenzaba mezclarse con un pensamiento social utópico: el blanco y el indio debían integrarse pacíficamente (Francisco se oponía tenazmente a la guerra) en comunidades donde los caciques tuvieran tanta o más participación que el hombre blanco y donde una evangelización desde las raíces nutriera a ambos”, explica el investigador a LACAPITAL. Todos sus libros y sus manuscritos fueron quemados. De su obra escrita apenas se salvaron escritos circunstanciales. Sánchez Sottosanto considera que es “el más extraño su Evangelio que responde ante la Nación el ciudadano Francisco Ramos Mexía, un texto críptico, donde adrede se violan todas las normas de la sintaxis, la puntuación y la lógica; el español se mezcla con el latín y hasta con un idioma inexistente”. Eduardo Gutiérrez, el autor de Juan Moreira, cuenta que décadas después unos indios asaltaron una caravana; los caballos porque llevaban la marca de Ramos los dejaron pasar. Como dice el investigador consultado, si hubiera habido muchos Ramos Mexía, “la historia latinoamericana habría sido otra”.
http://lacapital-nuestrahistoria.blogspot.com/2008/06/un-experimento-social-al-sur-del-salado.html
Ramos Mexía, explica Sánchez Sottosanto, “es el que realiza también la primera experiencia latinoamericana de compra a los dueños de la tierra, a los que les paga 10 mil pesos fuertes”, y, una vez comprada, les permite establecerse en el lugar, bajo dos regímenes de trato.
El primero estaba referido a los indios que se asentaban en las tierras de la estancia. Además de la cría de ganado introdujo la agricultura, incluso algunos árboles frutales en la zona. El excedente de lo que los indios producían se vendía en Buenos Aires y luego regresaba a ellos mismos. Se calcula que en la estancia habitaban permanentemente unas 200 personas. Quienes no se asentaban en las tierras de Miraflores tenían garantizado el libre tránsito por ellas. Una de las primeras prohibiciones que estableció fue la del uso de armas. Tanto que, cuando se allanan las instalaciones y Ramos Mexía es encarcelado junto a su familia sólo se hallaron unos fusiles comidos por las lauchas.
En plena época de avance del blanco en el llamado desierto, Ramos Mexía sostiene la vigencia de la ley de los indios en su propio territorio, lo que le vale el enfrentamiento fuerte con Buenos Aires. Sánchez Sottosanto explica la dimensión de esta apuesta: “Cuesta imaginar los centenares de indios que no sólo veían a un blanco entre ellos que pagaba sus tierras y su trabajo sino que hasta cumplía puntillosamente cada palabra empeñada. A partir de entonces, cada vez que se necesitaba un mediador entre los caciques y el gobierno de Buenos Aires, Francisco Ramos Mexía hacía de intermediario. Una comunidad no asentada por la fuerza ni por el paternalismo comenzó a rodearlo hasta tomar proporciones inopinadas”.
Esta concepción cristaliza en el llamado pacto de Miraflores, en 1820, cuando Ramos Mexía es encomendado por los caciques a firmar en su nombre un pacto con el gobierno, que luego no fue cumplido por las fuerzas de Buenos Aires. De ese pacto se negó a aceptar la cláusula que pedía la devolución de los blancos que estuvieran en tierra de indios, porque consideraba que allí las leyes que tenían vigencia no eran las de los blancos.
Esto finalmente provocó la ruptura con las autoridades y el sangriento episodio en el que Martín Rodríguez lo acusa de pasar información a los que taloneaban en Salto y Pergamino, masacra a todos los habitantes de Miraflores y se lleva engrillado a Ramos Mexía, junto con su esposa y sus cinco hijos. La respuesta fue un malón, comandado por el capataz de la estancia, José Luis Molina, sobreviviente de la matanza, que destruyó el fuerte de Kakel Huincul, todas las estancias de la zona y la recientemente fundada población de Dolores.
La población se reagrupa
Disuelto el grupo de Miraflores, encarcelado Ramos Mejía en su propia casa, los indios reflotan la comunidad, esta vez en torno a Los Tapiales, el lugar donde está recluido el líder.
Enfermedad y tristeza lo llevan a la muerte en 1828. La familia solicita a la iglesia la autorización
para enterrarlo. Su fama de hereje –su otra faceta- dilata el permiso y pasan dos días sin queel cadáver pueda ser inhumado. Al tercer día entraron a la sala ocho indios, tomaron el féretro
con el cuerpo y lo depositaron sobre una carreta. Fuera de la casona, los esperaban varios indios
más, que formando un cortejo siguieron a la carreta, la cual cruzó el río Matanzas y se perdió en el desierto. Nunca se supo el lugar exacto en el que fue enterrado; los indios lo hicieron a su modo.
Un heterodoxo
La otra faceta de la personalidad de Ramos Mexía fue su heterodoxia religiosa, que le valió serios enfrentamientos con la iglesia, especialmente con el padre Castañeda, quien lo vapuleó en varios de sus escritos. Lector del jesuita Lacunza, su postura era de corte milenarista, es decir, esperaba el pronto regreso del Mesías. Según Sánchez Sottosanto, en esto coincidía con el pensamiento religioso pampa, que de alguna manera también auguraba el regreso de una edad de oro.
Por eso, su prédica religiosa cundió tanto entre los grupos que lo frecuentaron aunque su rechazo a la institución eclesial aumentó el número de sus enemigos.“Su milenarismo apocalipticco amenzaba mezclarse con un pensamiento social utópico: el blanco y el indio debían integrarse pacíficamente (Francisco se oponía tenazmente a la guerra) en comunidades donde los caciques tuvieran tanta o más participación que el hombre blanco y donde una evangelización desde las raíces nutriera a ambos”, explica el investigador a LACAPITAL. Todos sus libros y sus manuscritos fueron quemados. De su obra escrita apenas se salvaron escritos circunstanciales. Sánchez Sottosanto considera que es “el más extraño su Evangelio que responde ante la Nación el ciudadano Francisco Ramos Mexía, un texto críptico, donde adrede se violan todas las normas de la sintaxis, la puntuación y la lógica; el español se mezcla con el latín y hasta con un idioma inexistente”. Eduardo Gutiérrez, el autor de Juan Moreira, cuenta que décadas después unos indios asaltaron una caravana; los caballos porque llevaban la marca de Ramos los dejaron pasar. Como dice el investigador consultado, si hubiera habido muchos Ramos Mexía, “la historia latinoamericana habría sido otra”.
http://lacapital-nuestrahistoria.blogspot.com/2008/06/un-experimento-social-al-sur-del-salado.html
domingo, 10 de mayo de 2009
1929
“El 25 de febrero de 1929, Rufino Inda envía una nota a la Asociación de Propaganda en la que decía; “…arraigó en mí definitivamente la convicción de que es indispensable y urgente iniciar una agitación en el sentimiento de obtener de los poderes públicos la sanción de una ley de construcción de un camino pavimentado que una a la gran Capital Federal y a la Capital de la Provincia con el balneario de Mar del Plata…”
Gobernaba el país el Dr. Hipólito Irigoyen, la Provincia el Dr. Valentín Vergara…ese año el Partido del Vecino, pasaría a llamarse General Guido…
En 1928 para comunicarse con algunas poblaciones había que cruzar varias estancias. Era permitido hacerlo, se abrían las tranqueras y utilizando una huella, casi siempre paralela a un alambre divisorio y tras sortear bajos y pantanos, se podía acceder al camino polvoriento que llegaba a una esquina de campo, en la que se levantaba un almacén de Ramos Generales con un anexo de despacho de bebidas y quizás una precaria carnicería. La República Argentina era un país sin caminos que merecieran tal denominación. Casi todos eran ásperos y desiguales travesías, desniveladas, interrumpidas por lodazales y torrenteras, con numerosos vados y ninguna banquina. El tránsito terrestre de cargas se hacía en enormes carros con ruedas de gran diámetro y tirado por una numerosa caballada con tropilla de relevo. El ganado era arreado por reseros. Muy pocos automóviles con ruedas angostas, y hasta macizas, capotas elevadas y radiadores expuestos se cruzaban con no mucha frecuencia con hatos, rebaños y carruajes de caballos como sulkys, volantas, etc. Como todo funcionaba de acuerdo a primitivas necesidades, se mantenía el lento y cansino sistema de transportes con mucha herencia colonial y las cabalgatas individuales de patrones y de peones solitarios salvando distancias: Solamente en las épocas de la yerra, de subastas, de fiestas o de romerías, se veían con mayor frecuencia grupos de jinetes. Algunos que vislumbraron requerimientos de cambio clamaron por caminos de piso firme, libres de aguazales y atascaderos. Una de esas voces fue la de Rufino Inda, quien no dejó de peticionar la construcción de rutas compactas y sólidas que unieran a las ciudades de la República. Sus ideas, su espíritu y su propia letra están presentes en la Ley Nacional de Vialidad a la que él mismo llamara La Gran Ley del Congreso Argentino. Pero, después, Don Rufino se retiró a observar desde lejos lo escrito y sancionado. No cedió nunca en propulsar una extensa red caminera que uniera todo el país. Las Rutas Nº 2 y Nº 11 son los más altos exponentes de sus esfuerzos e inquietudes de comunicación terrestre urbana. También lo fue la del circuito Mar y Sierras y la de pavimentación y arbolado de los caminos rurales. Desde la Asociación de Propaganda y Fomento de Mar del Plata, generadora de la futura Dirección de Turismo fundada en 1928, se habían hecho numerosas gestiones. Todos sabían que con el auge automotor, cuando se construyera una cinta asfáltica para facilitar el tránsito, el turismo de Buenos Aires a Mar del Plata se acrecentaría notablemente. También hubo total apoyo en los Municipios por donde pasaría el camino. Sin embargo en las primeras tratativas no hubo coincidencias. Que la ruta se pavimentara, eso sí, todos de acuerdo. Pero unos proponían el trazado más directo (el que se pavimentó) y otros proponían el camino de la costa, más largo aunque más pintoresco. El 25 de febrero de 1929, Rufino Inda envía una nota a la Asociación de Propaganda en la que decía; “…arraigó en mí definitivamente la convicción de que es indispensable y urgente iniciar una agitación en el sentimiento de obtener de los poderes públicos la sanción de una ley de construcción de un camino pavimentado que una a la gran Capital Federal y a la Capital de la Provincia con el balneario de Mar del Plata…” agregado; “ … que tal ruta debía pasar por todos lo importantes pueblos de la línea que son servidos por el camino existente en forma precaria e insegura que puede proporcionar una carretera natural que atraviesa zonas de una conformación irresistente a las primeras lluvias invernales…” Su amplia mirada le permitió advertir la necesidad de alentar el turismo interno, disminuir la elección de playas extranjeras, pensar en los beneficios de la habilitación de un desembarcadero para operaciones de ultramar el Puerto de Mar del Plata. Notable duplicación que de modo elocuente ya demostraba cuanto significaría la Ruta 2 en el futuro turístico de Mar del Plata. En el mes de abril de 1929, fue elevado a la presidencia de la República, ejercida por el Dr. Hipólito Irigoyen un memorial fundamentado en el cual se pedía la pronta sanción de una ley que dispusiera la pavimentación del camino de Buenos Aires a Mar del Plata. Otro memorial de igual contenido fue dirigido al gobernador de la Provincia Dr. Valentín Vergara. “…No pensarlo así es colocarnos en una evidente inferioridad ante nuestros vecinos que pujan por arrebatarnos el turismo y concurrencia de veraneantes a pesar de que nuestro océano de infinitas bondades, es el verdadero lugar de salud: Ellos no escatiman esfuerzos y viven embelleciendo sus países con hermosas carreteras pavimentadas, para atraer nuestro turismo, llegando en ese afán hasta la gran obra de construcción del camino pavimentado de Montevideo a Colonia, haciendo la travesía del río ferry-boats que conducirán hasta treinta automóviles por viaje…”. Finalmente el proyecto se hizo realidad. El 23 de Enero de 1938 fue inaugurado el primer tramo de la Ruta Nº 2, y el segundo tramo de la misma desde Dolores hasta Mar del Plata fue inaugurado el 5 de Octubre de 1938, fecha instituida como Día del Camino en 1935 por el Primer Congreso de Panamericano de Carreteras celebrado en Buenos Aires. Tres banderas argentinas de un lado y tres del otro. Un improvisado arco de ramas donde se mezclan eucaliptos y pinos, cruza de una banquina a la otra. Unas quinientas personas entre las que sobresalen escolares, esperan ansiosas el momento. Se acerca el automóvil donde viaja el Gobernador Manuel Fresco y tras él, en otros vehículos, ministros de su gabinete, entre ellos Eduardo Scheggía, Intendente de Dolores y José Camusso Jefe Comunal de Mar del Plata. Los automóviles cruzan la línea divisoria y así queda inaugurada la Ruta Bartolomé Mitre que, tal vez por comodidad, se haría famosa como la Ruta 2 (Revista Favacard – La Ciudad y su Gente – Mar del Plata – 2002)
Fuente http://www.ladobled.com.ar
Gobernaba el país el Dr. Hipólito Irigoyen, la Provincia el Dr. Valentín Vergara…ese año el Partido del Vecino, pasaría a llamarse General Guido…
En 1928 para comunicarse con algunas poblaciones había que cruzar varias estancias. Era permitido hacerlo, se abrían las tranqueras y utilizando una huella, casi siempre paralela a un alambre divisorio y tras sortear bajos y pantanos, se podía acceder al camino polvoriento que llegaba a una esquina de campo, en la que se levantaba un almacén de Ramos Generales con un anexo de despacho de bebidas y quizás una precaria carnicería. La República Argentina era un país sin caminos que merecieran tal denominación. Casi todos eran ásperos y desiguales travesías, desniveladas, interrumpidas por lodazales y torrenteras, con numerosos vados y ninguna banquina. El tránsito terrestre de cargas se hacía en enormes carros con ruedas de gran diámetro y tirado por una numerosa caballada con tropilla de relevo. El ganado era arreado por reseros. Muy pocos automóviles con ruedas angostas, y hasta macizas, capotas elevadas y radiadores expuestos se cruzaban con no mucha frecuencia con hatos, rebaños y carruajes de caballos como sulkys, volantas, etc. Como todo funcionaba de acuerdo a primitivas necesidades, se mantenía el lento y cansino sistema de transportes con mucha herencia colonial y las cabalgatas individuales de patrones y de peones solitarios salvando distancias: Solamente en las épocas de la yerra, de subastas, de fiestas o de romerías, se veían con mayor frecuencia grupos de jinetes. Algunos que vislumbraron requerimientos de cambio clamaron por caminos de piso firme, libres de aguazales y atascaderos. Una de esas voces fue la de Rufino Inda, quien no dejó de peticionar la construcción de rutas compactas y sólidas que unieran a las ciudades de la República. Sus ideas, su espíritu y su propia letra están presentes en la Ley Nacional de Vialidad a la que él mismo llamara La Gran Ley del Congreso Argentino. Pero, después, Don Rufino se retiró a observar desde lejos lo escrito y sancionado. No cedió nunca en propulsar una extensa red caminera que uniera todo el país. Las Rutas Nº 2 y Nº 11 son los más altos exponentes de sus esfuerzos e inquietudes de comunicación terrestre urbana. También lo fue la del circuito Mar y Sierras y la de pavimentación y arbolado de los caminos rurales. Desde la Asociación de Propaganda y Fomento de Mar del Plata, generadora de la futura Dirección de Turismo fundada en 1928, se habían hecho numerosas gestiones. Todos sabían que con el auge automotor, cuando se construyera una cinta asfáltica para facilitar el tránsito, el turismo de Buenos Aires a Mar del Plata se acrecentaría notablemente. También hubo total apoyo en los Municipios por donde pasaría el camino. Sin embargo en las primeras tratativas no hubo coincidencias. Que la ruta se pavimentara, eso sí, todos de acuerdo. Pero unos proponían el trazado más directo (el que se pavimentó) y otros proponían el camino de la costa, más largo aunque más pintoresco. El 25 de febrero de 1929, Rufino Inda envía una nota a la Asociación de Propaganda en la que decía; “…arraigó en mí definitivamente la convicción de que es indispensable y urgente iniciar una agitación en el sentimiento de obtener de los poderes públicos la sanción de una ley de construcción de un camino pavimentado que una a la gran Capital Federal y a la Capital de la Provincia con el balneario de Mar del Plata…” agregado; “ … que tal ruta debía pasar por todos lo importantes pueblos de la línea que son servidos por el camino existente en forma precaria e insegura que puede proporcionar una carretera natural que atraviesa zonas de una conformación irresistente a las primeras lluvias invernales…” Su amplia mirada le permitió advertir la necesidad de alentar el turismo interno, disminuir la elección de playas extranjeras, pensar en los beneficios de la habilitación de un desembarcadero para operaciones de ultramar el Puerto de Mar del Plata. Notable duplicación que de modo elocuente ya demostraba cuanto significaría la Ruta 2 en el futuro turístico de Mar del Plata. En el mes de abril de 1929, fue elevado a la presidencia de la República, ejercida por el Dr. Hipólito Irigoyen un memorial fundamentado en el cual se pedía la pronta sanción de una ley que dispusiera la pavimentación del camino de Buenos Aires a Mar del Plata. Otro memorial de igual contenido fue dirigido al gobernador de la Provincia Dr. Valentín Vergara. “…No pensarlo así es colocarnos en una evidente inferioridad ante nuestros vecinos que pujan por arrebatarnos el turismo y concurrencia de veraneantes a pesar de que nuestro océano de infinitas bondades, es el verdadero lugar de salud: Ellos no escatiman esfuerzos y viven embelleciendo sus países con hermosas carreteras pavimentadas, para atraer nuestro turismo, llegando en ese afán hasta la gran obra de construcción del camino pavimentado de Montevideo a Colonia, haciendo la travesía del río ferry-boats que conducirán hasta treinta automóviles por viaje…”. Finalmente el proyecto se hizo realidad. El 23 de Enero de 1938 fue inaugurado el primer tramo de la Ruta Nº 2, y el segundo tramo de la misma desde Dolores hasta Mar del Plata fue inaugurado el 5 de Octubre de 1938, fecha instituida como Día del Camino en 1935 por el Primer Congreso de Panamericano de Carreteras celebrado en Buenos Aires. Tres banderas argentinas de un lado y tres del otro. Un improvisado arco de ramas donde se mezclan eucaliptos y pinos, cruza de una banquina a la otra. Unas quinientas personas entre las que sobresalen escolares, esperan ansiosas el momento. Se acerca el automóvil donde viaja el Gobernador Manuel Fresco y tras él, en otros vehículos, ministros de su gabinete, entre ellos Eduardo Scheggía, Intendente de Dolores y José Camusso Jefe Comunal de Mar del Plata. Los automóviles cruzan la línea divisoria y así queda inaugurada la Ruta Bartolomé Mitre que, tal vez por comodidad, se haría famosa como la Ruta 2 (Revista Favacard – La Ciudad y su Gente – Mar del Plata – 2002)
Fuente http://www.ladobled.com.ar
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